PANCARTA

Raúl Pérez Peña (Bacho)
columnapancarta@yahoo.com
Evo pone dedo en la llaga de la ONU
¿Hay dudas sobre “las llagas” de la ONU?
Los dominicanos vivimos las huellas de la invasión de 42 mil marines norteamericanos en 1965 bajo el sello compartido de la OEA y de la ONU.
Ambos organismos internacionales trataron de encubrir aquel crimen de lesa humanidad y lesa patria, con un saldo de miles de muertos, desaparecidos, perseguidos, encarcelados, exiliados, etc.
Dejaron a una población aterrorizada por la cacería humana ejecutada en las operaciones de “limpieza” para imponer la paz de las bayonetas.
Desde esa faceta cínica titulada como fuerza de paz, en otros continentes, tierras y en los tiempos que corren, la ONU ha auspiciado cuantas bellaquerías les ordenan las potencias que la controlan.
En la actual asamblea de la ONU, el jefe de Estado de Bolivia, Evo Morales, citó los interminables bombardeos de la OTAN bajo el aplauso de la ONU sobre territorio Libio.
¿Misión de paz o para apoderarse de un petróleo ajeno? Tras el “apaciguamiento” libio, el reparto del botín.
Si no existe el término “fechoría de Estados” (en plural), la experiencia de Libia tiene méritos para acuñar la expresión en la antología de la apropiación. Evo también se hizo eco del tupé de la ONU que durante 20 años se tercia con Estados Unidos para mantener el bloqueo a Cuba, discrimen eminentemente político, digno también de incluirlo en el libro de las injusticias prolongadas y de los estrangulamientos económicos.
Es tiempo ya de refundar la ONU como lo propuso Evo Morales en este escenario propicio, de frente a las caras de unas potencias cuyas crisis se acentúan a paso del calendario.
Con Evo Morales se sintió la voz de los indígenas de esta América irredenta que ya tuvo con Fidel y con el Che figuras de alto relieve del tiempo presente y por venir sin vuelta atrás.
Cuba, Bolivia, Ecuador, Venezuela, Uruguay, Argentina y un creciente número de pueblos del continente amarran su soberanía y dibujan su futuro liberado de las potencias. Así también lo soñó Francisco Alberto Caamaño Deñó.
Evo Morales puso el dedo en una llaga sangrante que denuncia la necesidad de refundar la ONU.
Los enemigos de los pueblos y sus ponzoñas burocráticas desnaturalizan las funciones la ONU.
Pero, hasta un día…
La brecha electoral reducida a lo ínfimo
Al andamiaje político dominicano lo han empeorado al extremo de no dejar real espacio a opciones que postulen por cambios sustanciales que puedan solucionar a fondo los graves problemas que aquejan a la sociedad y a las mayorías.
Al cabo de 50 años sufrimos una malograda democracia que beneficia a los grupos que la enaltecen, mientras apelan a la manta de la “imperfección” al tratar de legitimar un abanico de injusticias.
La decadencia se ha precipitado en los últimos años.
Las lacras sociales que se esperaba serían superadas pasado el medio siglo (educación, salud, seguridad social, etc.), se han mantenido en los más bajos niveles generando un universo “subterráneo”, en tanto en la superficie se promueve un entramado sistema de “conquistas” tapizadas y decoradas.
En otras palabras, la democracia que tanto suena y de la que tanto se habla, ha sido objeto del secuestro por dos partidos y la rabiza de un tercero, intolerantes frente a todo lo que atente contra sus intereses.
Ni en sus propias filas internas se respeta la democracia. Quien lo dude se convencería al indagar sobre las posibilidades de cualquier integrante de darle exitoso curso a legítimas aspiraciones a escaños en el Congreso o en los municipios.
Tiene que confesarse con el diablo, pagar lo que no tiene, e hipotecar su conciencia y decisiones con la cúpula o alguna de sus tendencias.
Esto explica resultados en órganos legislativos en los que se acumula la mugre en un proceso de sedimentación que la endurece hasta su petrificación.
Con el paso de los años, para organizaciones cívicas contestatarias, se ha vuelto impenetrable la pasta lodosa de los poderes, a un grado que impide que cuestionen a fondo el enclave del poder en sus principales vertientes.
De ahí que, simultáneo con el respeto que merecen, terminarán sin avances significativos las esperanzas que despierten siglas o aglutinamientos independientes en el actual panorama electoral. Es cuesta arriba hablar sin propuestas concretas ante un pueblo huérfano de alternativas sanas con poder de convocatoria y movilización.
Entonces, hay que proponerse crear brechas de masas que sintonicen el descontento social creciente a la luz del sol y en los más diversos círculos de ciudadanos con los derechos que sazona la retórica de la timbrada democracia.
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