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Reseña Histórica del Reloj Por Evelina Sánchez Viuda Socias En el año 1890, Montecristi era una ciudad próspera en el comercio y en la producción. La sociedad se encaminaba por metas de superación. En 1893, un venezolano de nombre Benigno Daniel Conde Vásquez empleado en contabilidad de la poderosa Casa Comercial Jiménez y Cia., laborioso y de preclara inteligencia natural, concibió la idea de establecer un reloj del que se carecía y pensó en que fuera instalado en la antigua Plaza de Armas, hoy Parque Duarte. Para tal fin comunicó su idea al Ayuntamiento que la aceptó y después de obtener la aprobación de la comunicad, promueve fiestas, presentaciones teatrales y veladas, para recabar fondos. Así transcurre el año 1894 y se hace proverbio la palabra de Don Benigno Conde: "Amigo, deje caer su óbolo para nuestro reloj" Teniendo la necesidad de comprar una torre, abre una nueva suscripción a la que contribuye el Ayuntamiento con la suma de 2,000 pesos mexicanos. El entusiasmo crece, la comunidad colabora gustosa. Hasta el Presidente Hereaux (Lilís) contribuye económicamente con esta obra. Se aprovecha la estadía del distinguido munícipe, Don Toribio García, en París, Francia, a través de él se realiza la compra, de un reloj que había sido fabricado por el famoso relojero de París, Pablo Gamieur y que estaba ya sirviendo por algunos años en la ciudad de San Germán. Hubo de hacerse algunas reparaciones antes de traerlo al país El 11 de Marzo de 1895 arribó al puerto de Montecristi, el Barco "Lavonia", con el Reloj Público y su torre kiosco. Para recibirlo, el señor Conde se hizo acompañar de sus más entusiastas colaboradores y de la Banda de Música. Se inició desde el puerto una marcha, llevando en vagones del tranvía y carros del ferrocarril, que fue paseando, con el alborozo de todo el pueblo, toda la calle Del Comercio, hoy Presidente Vásquez, y después depositado en el centro de la Plaza de Armas. Ese mismo día, en la residencia de Don Benigno Conde, que estaba situada en el No.39 de la que hoy es Calle San Fernando esquina Calle Duarte, antes denominadas "Triana" y "De la Marina", hubo muchas congratulaciones, breves discursos, muestras de alegría nacidos del júbilo, porque ya pronto la ciudad iba a disponer del beneficio de tan importante obra. La noche de ese día, el General Máximo Gómez, llevó de visita a la casa donde se festejaba, al glorioso apóstol José Martí, quien estaba en esta ciudad organizando sus actividades patrióticas, y acompañados además por el General Andrés Collazo, César Salas y otros, ofrecieron una serenata al señor Conde, gran amigo de la causa cubana, felicitándole por el logro alcanzado. La serenata culminó con una manifestación de apoyo a la Independencia de Cuba y fue esa misma noche en la que Martí expresara su famosa frase: "Este reloj marcará muy pronto la hora de la redención de Cuba" El 29 de Junio de 1896 quedó definitivamente instalado el reloj, por expertos mecánicos (se dice que eran ingleses) y fue inaugurado nuestro monumento, no sin antes ser motivo de angustias para el señor Conde, a causa del desperfecto que se produjo inicialmente en su funcionamiento, pero que finalmente pudo ser resuelto, comenzando a operarse una garantía de parte de los vendedores, que solo era de 20 años y llegando a los más de 106 años que hoy celebramos jubilosos. El Ayuntamiento de Montecristi le otorgó en aquella época al señor Benigno Conde, una Medalla de Oro. Según comentarios y crónicas periodísticas de aquellos tiempos, las fiestas de inauguración fueron esplendidas, un nutrido grupo de padrinos y madrinas de nuestra sociedad desfiló frente a la Plaza para depositar su óbolo. Dos grandes banderas, una dominicana y otra venezolana, adornaron la majestuosa torre, mientras que una gran profusión de pequeñas banderas dominicanas, adornaban por doquier el parque, los músicos tocaban en el segundo piso de aquella mole de acero, que servía de café donde se sirvieron refrescos a los invitados. De ahí se inició la costumbre de celebrar, con regularidad, especialmente los domingos, los conciertos o retretas de la Banda Municipal de Música, hasta nuestros días. Con el fin de saldar la deuda, cuyo costo llegó a los 15,000 pesos mexicanos, en el mes de Septiembre del año 1895, el señor Conde fundó la Sociedad "Ornato Público" y la "Lotería El Parque" El 27 de Febrero de 1897 se inauguraron en la Plaza de Armas, cuatro fuentes, una en cada esquina, cuyo costo solventó el señor Conde y la sociedad fundada por él. Entre los mecánicos que han ofrecido el servicio de mantenimiento desde principios del Siglo XX, figuran Don Félix Peña (Fello) quien lo atendió hasta la década de los años 1920, relevándolo el señor Emilio Sánchez (Sijo Papón) quien permaneció por más de 25 años. También rindieron su servicio Don Salvador Ferrer, en 1930, posteriormente Don Ramón Cruz, a quien sustituyó Freddy Peña. Después de un trabajo de restauración de toda la maquinaria, y el remozamiento de toda el área de la Plaza, labor desarrollada hace unos tres años, gracias al apoyo de la empresa E. León Jiménez y de la señora Wassaf, distinguida montecristeña que residió por muchos años en Nueva York, y del esfuerzo mancomunado del Comité de Montecristeños residentes en Santo Domingo, nuestro Reloj Público ha vuelto a la vida, y a más de 106 años de instalado, aún sus afiladas agujas siguen ofreciéndonos las horas en las caras de sus cuatro esferas y las campanas resuenan en lontananza, con su metálico sonido. _________________Volver |
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